martes, abril 20, 2021
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Una investigación avanza en el estudio del comportamiento de los mejillones ante temperaturas más elevadas

A pesar de que es bien conocido que los mejillones expuestos a altas temperaturas pueden sufrir degradación de los tejidos y una mayor mortalidad (Clements et al., 2018), no se conoce exactamente qué mecanismos son los que se encuentran detrás y dan lugar a esos efectos tan negativos desde el punto de vista de la producción. Más si cabe en especies como el mejillón europeo, que representan aproximadamente una cuarta parte de la producción acuícola mundial de este bivalvo. 

Arrojar luz acerca de por qué se producen dichos efectos ha sido el objetivo de una nueva investigación dirigida por biólogos marinos de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Noruega financiada a través del programa de Acceso Transnacional del proyecto EU ASSEMBLE Plus y en el que también participaron investigadores de la Universidad de Gotemburgo

Más específicamente, los investigadores han estado investigando el comportamiento de apertura de las valvas en los mejillones; una actividad de suma importancia puesto que permite a los organismos comer, responder a su entorno y disuadir a los depredadores.

“Los bivalvos son particularmente interesantes porque no tienen un sistema nervioso centralizado”, señala Jeff Clements, investigador principal del proyecto. “A pesar de no tener cerebro -añade- estos animales exhiben comportamientos complejos de toma de decisiones. Y la comprensión de estos comportamientos puede brindar conocimientos únicos sobre los efectos del cambio climático de amplio alcance ”.

Así, y durante un período de tres meses, el equipo de investigadores expusieron los mejillones a altas temperaturas y condiciones de acidez en el Centro de Investigación e Innovación Marina de Kristineberg en Suecia. Después de este tiempo, los bivalvos fueron expuestos al  ataque simulado de un depredador. Los investigadores registraron el tiempo que los bivalvos tardaron en abrir sus caparazones después de haberlos cerrado para evitar el “ataque”. 

Tal como informan desde ASSEMBLE Plus, el  equipo descubrió que mientras el pH no tenía ningún efecto sobre el comportamiento de los mejillones, los efectos eran más que significativos cuando estaban expuestos a altas temperaturas, afectando de forma relevante a su comportamiento. Esto es, los mejillones que habían estado expuestos a tres meses de temperaturas más altas permanecieron cerrados el doble de tiempo que los bivalvos  que se mantuvieron en un ambiente de temperaturas más baja “lo que significa que tuvieron períodos prolongados de tiempo en los que no pudieron alimentar”. Los investigadores creen que este mayor tiempo que se mantuvo cerrado con altas temperaturas podría ayudar a explicar por qué los mejillones sufren de degradación de los tejidos y una mayor mortalidad cuando las temperaturas son altas durante períodos de tiempo prolongados.

Se considera que los hallazgos, publicados en Animal Behavior, tienen importantes implicaciones acerca de cómo estas especies -tanto las obtenidas de forma extractiva como de acuicultura- responden al clima cambiante.  Advierten los investigadores que “con el aumento de la temperatura del océano -que genera múltiples tensiones para las especies acuícolas- es posible que los productores de moluscos y los líderes de la industria deban encontrar nuevos métodos para poder mantener la productividad y cuidar de sus poblaciones”.

Referencia: Clements, J.C., Ramesh, K., Nysveen, J., Dupont, S., and Jutfelt, F. (2021) Animal size and sea water temperature, but not pH, influence a repeatable startle response behaviour in a wide-ranging marine mollusc. Animal Behaviour. doi: 10.1016/j.anmehav.2020.12.008.

Fuente: ipacuicultura.com

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