martes, abril 20, 2021
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WWF y Bezos Earth Fund financian una investigación para explorar el papel las algas marinas para la salud y la productividad oceánica

Financiado por World Wildlife Fund con el apoyo de Bezos Earth Fund, investigadores del Laboratorio Bigelow de Ciencias Oceánicas llevarán a cabo una investigación sobre cómo la acuicultura de algas marinas puede remediar los efectos negativos del cambio climático, y con la que pretenden sentar las bases científicas de una nueva herramienta con la finalidad de restaurar la salud de los océanos así como también la productividad de los mismos.

“El año pasado fue el más cálido registrado. Al mismo tiempo, la pandemia mundial ha exacerbado la inseguridad alimentaria y ha perturbado la economía pesquera de Maine”, señala la investigadora principal Nichole Price, líder del proyecto. En este escenario, añade, “es importante buscar soluciones pragmáticas y rentables a los problemas ambientales que puedan, además, producir alimentos nutritivos”.

Tradicionalmente, la investigación sobre cómo los organismos fotosintéticos marinos mitigan el cambio climático y secuestran carbono, conocido como “carbono azul”, se ha centrado en pastos marinos, marismas y manglares, explican desde el Laboratorio Bigelow de Ciencias Oceánicas . A pesar de su gran potencial para reducir la concentración de dióxido de carbono y la acidez del agua de mar con beneficios para la industria de los productos del mar y de las áreas costeras circundantes, apunta Aurora Martínez Ricart, investigadora postdoctoral y co-investigadora en el proyecto, “el papel de la acuicultura de algas marinas ha sido relativamente inexplorado”, y es en este campo donde centrarán su trabajo.

Nichole Price, que ha estado trabajando en Maine junto el Island Institute y la Universidad de New Hampshire con productores de mejillones y algas marinas para probar el potencial del cultivo de kelp junto a mejillones -que son particularmente vulnerables al aumento de la acidez del océano- ha visto como en bahías protegidas, el cultivo de algas marinas puede reducir de forma natural la acidez del agua de mar y, en el proceso, generar un producto adicional para su cosecha. “Esto no solo nos da dos cultivos comercialmente viables, sino que también nos permite aumentar el impacto positivo en nuestro ecosistema local. Y, frente a un entorno que cambia rápidamente, esto es vuelve aún más importante”, señala por su parte Matthew Moretti, director ejecutivo de Bangs Island Mussels, una granja de Maine que ha estado colaborando con los científicos.

Ahora, con la nueva subvención del World Wildlife Fund de 900.00 $,  los investigadores han previsto ampliar su colaboración e investigar los impactos ambientales positivos así como las potenciales aplicaciones de las algas marinas. En este sentido, y junto a nuevos científicos y acuicultores monitorearán la calidad del agua durante y después de la temporada de cultivo en tres granjas de algas marinas ubicadas en Maine, Alaska y Noruega y harán un seguimiento de las concentraciones de dióxido de carbono, oxígeno y nutrientes, así como de otros parámetros básicos como la salinidad y la temperatura.

La idea es utilizar esta información para generar un modelo informático de la circulación del agua, el crecimiento de las algas y los cambios resultantes en la calidad del agua que les permitirá comprender mejor el impacto de las algas cultivadas en las granjas de estudio y predecir los efectos de las mismas en distintos lugares.

“El cultivo de algas tiene la posibilidad de proporcionar no solo diversificación y ganancias para las zonas ribereñas con dificultades, sino también servicios ecosistémicos clave para los sistemas marinos costeros”, señala Price. “Sin embargo, reconoce, “para ganarnos la aceptación social de la acuicultura, necesitamos documentar rigurosamente la evidencia de estos beneficios de la calidad del agua en distintos entornos“.

De los hallazgos, revisados por pares, se informarán a los acuicultores, a los legisladores y al público en general. Esperan, así, proporcionar una evaluación de la acuicultura de algas marinas que pueda ayudar a fomentar el interés público y desarrollar soluciones basadas en la ciencia para la impulsar esta industria en crecimiento.

Se prevé que la cosecha mundial de algas supere los 30.000 millones de dólares para 2025. Las algas cultivadas tienen enormes ventajas, recuerdan desde el Laboratorio Bigelow de Ciencias Oceánicas,  y es que crecen rápidamente y requieren de recursos mínimos, como tierra o agua dulce, lo que proporciona una fuente de alimentos sostenible y lo convierte en un cultivo atractivo para las comunidades rurales costeras que, en muchos casos, se enfrentan una disminución de la capturas silvestres.

Fuente: ipacuicultura.com

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