sábado, enero 23, 2021

La industria pesquera europea demanda a la CE que reduzca los contingentes arancelarios de productos de la pesca

as organizaciones pesqueras Europêche y EAPO  (European Association of Fish Producers Organisations) emitieron ayer un comunicado en el que demandan que la UE que reduzca la cantidad de pescado libre de impuestos importado al menos a los niveles establecidos en la propuesta de la Comisión Europea ante la inminente aprobación por parte del Consejo de la UE del reglamento que establecerá los contingentes arancelarios autónomos (ATQ) para determinados productos pesqueros para los años 2021-2023.

“El reglamento ATQ cubre especies como el atún, el abadejo de Alaska, el bacalao, peces planos o el camarón para los que se puede importar un volumen relativamente alto de países no pertenecientes a la UE a un arancel reducido o sin aranceles”, recuerdan las organizaciones. La industria pesquera cree que los ATQ “se utilizan en muchos casos con el único propósito de obtener acceso a pescado barato y de bajo nivel de flotas extranjeras, lo que a su vez ejerce presión sobre los precios y el empleo de los productores de la UE”.

Cada dos o tres años, la UE revisa el volumen de pescado para el que se suspenden o reducen los derechos de aduana, teniendo en cuenta la tasa de utilización, la necesidad de igualdad de condiciones entre los productores de la UE y de fuera de la UE, el valor añadido y otras preferencias comerciales. “Siguiendo una propuesta bastante equilibrada de la Comisión, el Consejo de la UE está aumentando significativamente los contingentes arancelarios e incluso introduciendo nuevas especies que pueden beneficiarse de exenciones fiscales”, declaran las organizaciones, que consideran que esto “no ha sido una sorpresa para la industria pesquera ya que, desde el principio, ha habido una tendencia constante a aumentar la cantidad de toneladas exentas de derechos de importación en la UE”. “Mientras que en 1992, sólo se concedieron derechos de importación reducidos a 6 especies que representaban 43 000 toneladas, la UE otorgará acceso de derechos cero a más de 20 especies que representan 810 000 toneladas, en comparación con las 750 000 toneladas del reglamento anterior.

El sector de la pesca de la UE no se opone “a una fijación racional y libre de aranceles para determinados productos pesqueros” que no se produzcan de forma suficiente en la UE. Sin embargo, “a la luz de las consecuencias socioeconómicas negativas de los ATQ para la industria pesquera de la UE, este instrumento no puede estar destinado a fomentar las importaciones de fuentes no sostenibles ni a ejercer presión sobre los precios de los productores de la UE”.

Javier Garat, presidente de Europêche, declaró que “la misma historia se repite revisión tras revisión. El Consejo solo escucha a algunas empresas transformadoras de la UE que quieren acceder a pescado barato de países no pertenecientes a la UE independientemente del origen o la forma de producción. El aumento del volumen de pescado libre de impuestos va en detrimento de los productores de la UE, que deben cumplir con los más altos estándares de sostenibilidad. ¿Por qué exigir tanto a nuestros pescadores cuando la UE abre una puerta trasera a los productos extracomunitarios sin siquiera cuestionar su sostenibilidad? Ayer, el Consejo se comprometió a garantizar unos ingresos justos y un fuerte apoyo a los productores primarios en el marco de la estrategia de la granja a la mesa. Por tanto, el nuevo Reglamento ATQ es un paso en la dirección equivocada. La UE debería trabajar para lograr una verdadera igualdad de condiciones en la práctica, y no solo en el papel, entre los productos del mar producidos en la UE y los producidos en terceros países”.

Pim Visser, presidente de EAPO, añadió que “debido a la pandemia de la COVID-19, los pescadores se enfrentan a precios extremadamente bajos y las cantidades de capturas no vendidas de determinadas especies están aumentando. El 60 % del pescado consumido en la UE ya procede de fuera de nuestras fronteras. La subvención de las importaciones de pescado adicionales de países no pertenecientes a la UE no solo aumentaría la dependencia del mercado de la Unión de las importaciones de pescado, sino que también aumentaría la presión sobre los precios y dejaría a nuestras empresas fuera del negocio. Los pescadores se sienten abandonados por una UE que pone tanto énfasis en la sostenibilidad de los productos de la UE pero tan poco en el pescado importado”.

FUENTE: industriaspesqueras.com

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